En nuestro Estudio de Tendencias y Digitalización de la Cadena de Suministro 2026, encontramos una transición tecnológica en la industria: la conversación ha dejado de ser sobre "digitalizar operaciones" para centrarse en la predicción y la autonomía.
Se está desarrollando una transición fuerte. Mientras que el 46.9% de las empresas ya cuenta con cimientos y tecnología de Big Data y análisis de datos, la gran mayoría busca ahora escalar hacia la inteligencia aplicada y agilizar aún más sus operaciones.
Esta brecha entre la infraestructura actual y la ambición futura está redefiniendo las prioridades de inversión y operaciones. Las organizaciones ya no buscan solo software de gestión; necesitan tecnología que soporte aún más la toma de decisiones y ayude a interpretar la complejidad del mercado.
Estas son las cinco tendencias tecnológicas que definirán la agenda de Supply Chain en latinoamérica este 2026:
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El 70.07% de las compañías ha marcado la analítica avanzada (predictiva y prescriptiva) como su máxima prioridad. Este dominio absoluto en las encuestas responde a una realidad operativa: aunque casi la mitad de las empresas (46.9%) ya implementó Big Data, muchas se han dado cuenta de que tener datos no es lo mismo que tener respuestas.
Aunque el porcentaje de interés se mantiene casi idéntico respecto al estudio de tendencias en Supply Chain de 2025, la motivación ha cambiado drásticamente.
En 2025, la analítica predictiva era vista principalmente como un remedio para los errores de pronóstico de demanda (el dolor de cabeza del 58% de las empresas). En 2026, con un 46.9% de las empresas ya operando sobre cimientos de Big Data, la analítica ha dejado de ser una aspiración para convertirse en el siguiente paso lógico operativo.
El desafío para 2026 no es capturar más información, sino comenzar a usar los datos para pasar de conocer “qué pasó” a anticipar con la prescripción e inferir “qué debemos hacer”. Las empresas que ya dominan sus datos actuales son, de hecho, las más ansiosas por dar este salto: el 79% de quienes ya tienen Big Data están buscando activamente esta capacidad predictiva.
Esta es la mayor disrupción del año. En 2025, una de las tendencias fue hacer que los datos sean más accesibles y útiles para todos los niveles de la organización. En 2026, esa necesidad ha encontrado su vehículo tecnológico: la Inteligencia Artificial Generativa.
Si bien la IA tradicional y el Machine Learning tienen una penetración actual del 27.5%, la Inteligencia Artificial Generativa ha irrumpido con fuerza, colocándose como la segunda prioridad más importante con un 51.7% de intención de adopción.
Lo interesante de esta tendencia es su transversalidad. Nuestro cruce de datos muestra que la GenAI no es exclusiva de los tecnológicamente avanzados; es deseada tanto por empresas que ya usan algoritmos complejos como por aquellas que operan con software SCM estándar. El mercado ha entendido que la GenAI no es solo una herramienta de cálculo, sino una interfaz capaz de democratizar el acceso a insights complejos para cualquier usuario de la cadena.
Existe una desconexión notable en la eficiencia operativa. Mientras que el 36.7% de los líderes busca implementar RPA (Robotic Process Automation), actualmente solo el 11.7% cuenta con tecnologías de robótica y automatización instaladas.
Esta diferencia de más de 20 puntos porcentuales indica que, a pesar de la digitalización, los equipos siguen atrapados en tareas manuales y repetitivas. Para 2026, la tendencia no será solo adoptar RPA, sino integrarlo con las herramientas de gestión (SCM) existentes para liberar talento humano hacia tareas de estrategia, dejando la "carpintería digital" a los bots.
La computación en la nube se mantiene firme en la agenda con un 27.9% de preferencia. En 2025, la nube era la respuesta a la fragmentación de sistemas; se buscaba "conectar departamentos". En 2026, con la integración ya más avanzada gracias a los ERPs, la nube (27.9%) evoluciona para convertirse en el ecosistema de soporte para la IA y la analítica.
Las empresas ya no migran a la nube solo para ver sus datos en tiempo real (visibilidad), sino porque la capacidad de cómputo necesaria para correr modelos prescriptivos y GenAI no es viable en servidores locales. La nube ha pasado de ser un almacén conectado a ser el motor de la inteligencia.
Las empresas que operan con sistemas SCM tradicionales (42.7% de la muestra) ven en la nube el paso lógico para modernizar sus arquitecturas sin tener que reemplazarlas por completo, permitiendo una escalabilidad que el hardware local ya no puede ofrecer.
Cerrando el top 5, el 24.5% de las organizaciones está apostando por los Gemelos Digitales (Digital Twins). Esta tecnología representa el nivel más alto de sofisticación en la planificación, permitiendo simular escenarios de riesgo en un entorno seguro antes de ejecutarlos en la realidad física.
Aunque es una tecnología de nicho comparada con la analítica masiva, su crecimiento señala que una de cada cuatro empresas líderes se está preparando para un entorno de alta volatilidad, donde la capacidad de simular "qué pasaría si" se convierte en la ventaja competitiva definitiva frente a la incertidumbre logística.

Más allá de la tecnología, el verdadero desafío para las cadenas de suministro latinoamericanas reside en la estructura y la cultura organizacional. Según los datos del estudio de tendencias, estas son las cuatro fricciones internas que están impidiendo que la estrategia de transformación digital se traduzca en resultados operativos:
Con un 52.9%, los silos organizacionales se han consolidado como la barrera número uno para la transformación digital. La desconexión interna es alarmante: el 32.2% de las empresas opera con áreas de Ventas, Operaciones y Finanzas que actúan de manera independiente o con una colaboración meramente reactiva.
Esta falta de integración tiene un costo directo en la capacidad de respuesta. Mientras los departamentos protejan sus propios datos en lugar de compartir una "verdad única", cualquier inversión en software será subutilizada. En 2026, la tecnología no podrá solucionar lo que la estructura organizacional divide; sin flujos de información unificados, la agilidad es matemáticamente imposible.
Aunque el 49.7% de los líderes señala la falta de presupuesto como su principal obstáculo, los datos revelan un problema de fondo más complejo: la ausencia de una estrategia clara.
Un 43.9% de las organizaciones admite carecer de una visión digital definida, lo que convierte la solicitud de presupuesto en una batalla perdida de antemano. Sin un caso de negocio sólido que cuantifique el ROI, como la reducción de inventarios o capital de trabajo, la inversión tecnológica se percibe como un gasto, no como una solución.
A esto se suma la burocracia en el proceso: el 41.9% de las empresas, aunque se autodefinen como "abiertas al cambio", sufren de procesos de aprobación tan lentos que terminan matando la innovación antes de que esta pueda implementarse.
Existe una desconexión peligrosa entre las herramientas que las empresas quieren usar y las capacidades de quienes deben operarlas. Mientras que casi la mitad del mercado (49.0%) ya tiene en la mira la Inteligencia Artificial Generativa, el 44.5% de las organizaciones reporta una falta crítica de talento con habilidades digitales.
El riesgo operativo para 2026 es evidente: se intenta desplegar tecnología de punta con equipos que, en un 41.9% de los casos, apenas se consideran "moderadamente preparados". La transformación digital no se sostiene solo con licencias de software; requiere una fuerza laboral capaz de interpretar la data, no solo de procesarla.
La madurez digital de la región sigue anclada. Un 31.0% de las empresas todavía opera sus cadenas de suministro bajo procesos manuales y un uso intensivo de hojas de cálculo, mientras que un 27.7% lucha contra la rigidez de sistemas legacy obsoletos.
Esta dependencia tecnológica tiene una consecuencia devastadora en la productividad: el 52.3% de los líderes reporta que su mayor carga de trabajo sigue siendo el procesamiento manual de información. En lugar de dedicar tiempo a la estrategia y la toma de decisiones, el talento humano más valioso está perdiendo horas limpiando datos y cruzando tablas, atrapado en una operatividad que la tecnología moderna resolvió hace años.
A pesar del posicionamiento de la Inteligencia Artificial en la agenda global, el análisis de 155 líderes de Supply Chain en Latinoamérica revela una brecha crítica entre la intención estratégica y la capacidad de ejecución. Actualmente, la mayoría de las organizaciones se encuentran en etapas fundacionales de digitalización.
Así se distribuye el nivel de madurez tecnológica en la región:
El 58.7% de las empresas en Latinoamérica opera bajo esquemas básicos. Esta dependencia tecnológica genera una carga operativa que limita el crecimiento:
El 31.0% de las empresas se sitúa en un nivel intermedio. Aunque cuentan con infraestructura tecnológica, carecen de una integración total que permita una toma de decisiones unificada:
El acceso a la vanguardia operativa sigue siendo muy limitado, representando solo al 9.6% del mercado:
El estancamiento hacia niveles superiores de madurez no es solo técnico, sino de gestión estratégica:
La radiografía de 2026 muestra una cadena de suministro bajo tensión. Al analizar las respuestas de los 155 líderes, emerge un patrón claro: las organizaciones están atrapadas en un ciclo reactivo, luchando por equilibrar la disponibilidad de producto con la rentabilidad, mientras sus equipos se ahogan en tareas manuales.
Estos son los cuatro desafíos críticos que definirán la agenda operativa del año:
El reto más agudo para el 2026 es una contradicción costosa. Por un lado, el 58.1% de las empresas sufre quiebres de inventario, perdiendo ventas directas; por el otro, el 54.2% reporta problemas de sobreabastecimiento, inmovilizando capital de trabajo innecesariamente. Esta dualidad indica que el problema no es solo la cantidad de stock, sino su mala distribución. Las empresas están llenas de los productos equivocados mientras faltan los que el mercado demanda, un síntoma clásico de una planificación desconectada de la realidad del consumo.
El 52.9% de los líderes identifica el error en la determinación de la demanda como uno de sus mayores dolores de cabeza. Los datos validan esta desconexión: una gran parte del mercado opera prácticamente a ciegas. Sumando a quienes tienen una precisión baja (menos del 70%) y a quienes admiten no medirla o no tener un proceso formal, nos encontramos con que cerca del 47% de las empresas carece de una brújula confiable para navegar el mercado. Sin un forecast preciso, la cadena de suministro deja de ser estratégica para convertirse en puramente reactiva.
A pesar de la promesa de la automatización, la realidad diaria de los equipos de Supply Chain es extenuante. El 52.3% de los encuestados señala la "carga de trabajo en procesamiento de información" como un reto crítico. Esto confirma que el talento humano sigue atrapado en la limpieza y consolidación de datos manuales en lugar de dedicarse al análisis. Esta saturación operativa tiene un efecto dominó: el 36.8% admite que esto deriva en errores en la toma de decisiones. Cuando el equipo pasa el día apagando fuegos y llenando planillas, la calidad de la decisión estratégica se desploma.
Si hay una conclusión que define la estrategia de Supply Chain para 2026, es que los líderes ya no buscan perseguir una sola métrica aislada. Al analizar cómo los encuestados ordenan sus prioridades, emerge un objetivo supremo y complejo: Lograr el "Equilibrio Rentable" entre Nivel de Servicio, Capital de Trabajo y Precisión del Pronóstico.
Los datos revelan que la obsesión de los equipos de cadena de suministro no es unilateral, sino que intenta resolver una tensión constante en tres frentes:
1. Nivel de Servicio (El Cliente) En las respuestas sobre la jerarquía de objetivos, "Mejorar el Nivel de Servicio al Cliente" aparece recurrentemente en las primeras posiciones de importancia estratégica. Esto no es casualidad; es una respuesta de supervivencia. Los líderes saben que en un mercado volátil, la disponibilidad de producto es la moneda de cambio principal. Sin embargo, este deseo choca frontalmente con la realidad operativa actual, donde el 45.8% reporta bajos niveles de servicio como un desafío crítico.
2. Disminuir el capital de trabajo El segundo vértice de este objetivo es financiero. "Disminuir el Capital de Trabajo" y "Reducir Niveles de Inventario" son prioridades que compiten directamente con el nivel de servicio. Aquí es donde la cadena de suministro se rompe hoy en día. Las empresas están fallando en este objetivo de eficiencia: el 54.2% admite tener problemas de sobreabastecimiento. El objetivo para 2026 es claro: dejar de comprar inventario "por si acaso" (que infla los costos y envejece en bodega) y pasar a un inventario optimizado que rote y genere caja.
3. Mejorar la precisión de la demanda Para que los dos puntos anteriores (vender más con menos inventario) no sean una utopía, los líderes han identificado la pieza faltante: "Mejorar la Precisión en la Planificación de Demanda". Con un 52.9% de las empresas sufriendo por errores en la determinación de la demanda y una mayoría operando con precisiones de forecast sin alta precisión (entre 50% y 80%), el objetivo número uno se transforma en reducir la incertidumbre.
En resumen: El objetivo #1 de los equipos de cadena de suministro en Latinoamérica ya no es solo "mover cajas" al menor costo posible. Es convertirse en el orquestador que logra maximizar la disponibilidad (ventas) minimizando el capital inmovilizado (inventario), a través de una predicción inteligente de la demanda. Quien domine esta ecuación en 2026, dominará el mercado.
Si la tecnología fuera el único factor determinante, la transformación digital sería inmediata. Sin embargo, la innovación avanza a una velocidad superior a la capacidad de adopción de las organizaciones. Al evaluar si tu personal está listo para operar la cadena de suministro de 2026, los datos revelan una fragilidad estructural que debes considerar.
A continuación, analizamos el estado actual de la madurez digital en los equipos de logística y planeación.
La mayoría de los equipos aún no está lista para la alta competencia digital. Al sumar a quienes se sienten "moderadamente preparados" (41,9%) con aquellos que apenas están en etapa de "aprendizaje" (36,1%), observamos que casi 8 de cada 10 equipos en Latinoamérica atraviesan una transición incompleta.
Esto genera un riesgo operativo significativo para tu empresa: intentar implementar herramientas avanzadas, como IA Generativa o Big Data, sobre una base de talento que aún está consolidando sus fundamentos digitales.
El 44,5% de las organizaciones identifica la falta de talento con habilidades digitales como una barrera principal para su transformación.
Los líderes de Supply Chain enfrentan una paradoja: disponen de presupuesto para adquirir software (ERP, TMS, WMS), pero tienen dificultades para encontrar perfiles capaces de transformar los datos en estrategias de negocio. Mientras los analistas sigan dependiendo exclusivamente de hojas de cálculo y carezcan de formación en ciencia de datos, el ROI (retorno de inversión) de la tecnología permanecerá estancado.
Incluso con el talento adecuado, la voluntad de cambio es crítica. El 34,8% de las empresas reporta resistencia por parte del equipo o del liderazgo como un freno significativo.
Este dato indica que, en un tercio de las compañías, la barrera para la digitalización es interna. La inercia operativa ("siempre lo hemos hecho así") sabotea la adopción de nuevas herramientas, provocando que muchos proyectos se detengan en la fase de planeación.
Solo un 11,6% de los encuestados afirma que su personal está "Muy Preparado" para adoptar nuevas tecnologías. Este grupo coincide con las empresas que ya han alcanzado altos niveles de automatización. La conclusión es técnica y directa: no puedes gestionar una cadena de suministro avanzada sin un equipo con las competencias digitales adecuadas.
Para mitigar los riesgos estructurales y avanzar hacia una operación digital madura, tu hoja de ruta debe priorizar estos cinco pasos fundamentales:
Antes de implementar soluciones complejas, debes asegurar que tus datos sean confiables, estén limpios y centralizados. El 63,5% de las empresas enfrenta problemas críticos con la integración de sistemas. Resolver la fragmentación de la información (silos de datos) es el paso cero; sin una base de datos sólida, cualquier algoritmo avanzado arrojará resultados erróneos (Garbage in, Garbage out).
La predicción de la demanda es el reto principal para el 58,1% de las organizaciones. Si buscas un retorno de inversión rápido, enfoca tus recursos aquí. Mejorar tan solo un 1% la precisión de tus pronósticos impacta directamente en la reducción de inventario de seguridad y libera capital de trabajo, validando la inversión ante la dirección financiera.
No necesitas una transformación total para empezar a ver resultados. Actualmente, el 55,7% de los equipos operativos está saturado con el procesamiento manual de información. Identifica tareas repetitivas y de bajo valor agregado que puedas automatizar hoy mismo. Esto libera horas-hombre para que tu equipo pase de la "digitación de datos" al análisis estratégico.
La tecnología por sí sola no sostiene la transformación. El 49,7% de las empresas enfrenta resistencia al cambio y el 39,5% carece de conocimientos técnicos internos. Debes asignar presupuesto y tiempo para capacitar a tu equipo en nuevas herramientas y analítica. Recuerda: ellos son los usuarios finales que determinarán el éxito o fracaso de la implementación.
La digitalización debe tener objetivos medibles. Establece métricas de éxito (KPIs) antes de iniciar el proyecto para evaluar el desempeño real de las nuevas herramientas:
