En nuestro Estudio de Tendencias y Digitalización de la Cadena de Suministro 2026 enfocado en el sector de Alimentos, identificamos una transición: las empresas han dejado de simplemente "registrar datos" para centrarse en combatir la perecibilidad mediante la predicción impulsado por nuevas tecnologías.
Vivimos en una época tecnológica acelerada. Mientras que el 52% de las empresas ya ha cimentado sus operaciones en Big Data y analítica, el objetivo ahora es escalar hacia una inteligencia aplicada que blinde la rentabilidad y minimice el desperdicio.
Para el 2026, la Analítica de Datos Avanzada es la tendencia tecnológica dominante, seleccionada por el 76% de los encuestados.
En el sector de Alimentos, donde la caducidad del producto no perdona, las empresas están migrando del análisis pasado al análisis futuro.
La inteligencia artificial generativa es la segunda prioridad tecnológica que los profesionales del sector de alimentos quieren implementar en la gestión de su cadena de suministro. Pero, a pesar de que está en el "top of mind" de las tendencias emergentes, la adopción real no es tan tangible:
Esto sugiere que 2026 será el año del "despliegue o descarte": las organizaciones dejarán de jugar con chatbots genéricos para buscar casos de uso específicos que impacten, como la generación de escenarios de demanda o la automatización de reportes.
La transformación digital en este sector no es un problema de software, es un problema de estructura. El 60% de los encuestados identifica a los Silos Organizacionales como la principal barrera para la transformación, superando incluso a la falta de presupuesto (40%).
Los datos muestran que la mayoría de las áreas de Supply Chain, Comercial y Finanzas están solo "Parcialmente alineadas" (comparten información, pero no decisiones). La tendencia ganadora será la implementación de procesos de Planificación Integrada (IBP/S&OP) que fuercen la colaboración, ya que la tecnología por sí sola no puede arreglar un organigrama roto
A diferencia de otros sectores, en la muestra de Alimentos la eficiencia financiera tiene una mayor prioridad. "Disminuir el capital de trabajo" y "Mejorar la precisión de la demanda" se posicionan consistentemente por encima de otros objetivos. Con el "Quiebre de Inventario" (56%) y el "Sobreabastecimiento" (44%) como los retos operativos más dolorosos, la estrategia para 2026 se centra en afinar el inventario: tener lo justo, ni más (merma/costo) ni menos (venta perdida).
Actualmente, el sector de alimentos experimenta una migración acelerada pero desigual. Si bien la mayoría de las empresas ha dejado atrás la gestión manual para digitalizar sus registros, el valor hoy no es solo tener datos, sino utilizarlos para la optimización de las operaciones, reducir pérdidas y aumentar la productividad.
Es indiscutiblemente la tecnología con mayor tracción, implementada por el 52% de las empresas líderes. En un sector donde el inventario "caduca", la analítica ha dejado de ser una herramienta de reporte para convertirse en un motor de predicción. Ya no se trata de saber cuánto se vendió la semana pasada, sino de interrogar los patrones de consumo para ajustar la producción y distribución al día, minimizando el riesgo de vencimientos y devoluciones.
A diferencia de otros sectores donde la IA es un plan a futuro, en la industria de alimentos ya se posiciona como la segunda tecnología más implementada (40%). Su aplicación práctica está enfocada obsesivamente en la precisión del pronóstico de demanda. Dado que el costo del error se mide en toneladas de desperdicio, las empresas están adoptando algoritmos de aprendizaje automático para afinar sus pedidos, aunque el gran salto pendiente sigue siendo confiar en estos sistemas para la toma de decisiones autónoma sin intervención humana.
Con una adopción del 32%, los SCM están siendo cada vez más adoptados porque permiten integrar la planificación de demanda, inventarios, compras y logística. Su adopción marca la diferencia entre una empresa que sufre quiebres de stock por desalineación y una que sincroniza su oferta con la demanda real.
Curiosamente, y pese a la importancia crítica de la trazabilidad y la cadena de frío, tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT) y la Robótica tienen una penetración menor (20% y 12% respectivamente). Aunque los sensores conectados ofrecen visibilidad en tiempo real sobre la temperatura y calidad del producto, los costos de infraestructura siguen siendo una barrera alta. Muchas empresas de alimentos aún priorizan digitalizar sus decisiones (software) antes que automatizar sus activos físicos (hardware).
El análisis de los datos confirma una correlación directa: la calidad de la planificación es proporcional al nivel de digitalización de la compañía. La inversión en tecnología se valida en los resultados operativos.
Aunque la Inteligencia Artificial Generativa encabeza las agendas, su despliegue en las plantas y centros de distribución del sector de alimento no parece ser tan rápido. Existe una diferencia entre el deseo de nuevas tecnologías y la realidad operativa: la mayoría de las empresas quiere usarla, pero pocas han logrado integrar efectivamente en su día a día.
Para un segmento significativo de la industria (28%), esta tecnología sigue siendo un concepto abstracto difícil de aterrizar. A pesar de que la curiosidad es alta, muchos líderes admiten no saber cómo transformar esa potencia tecnológica en soluciones prácticas para la cadena de suministro. El obstáculo principal ya no es el acceso a la herramienta, sino identificar casos de uso claros que justifiquen la inversión en un sector de márgenes tan ajustados.
Solamente un 12% de las compañías encuestadas ha logrado trascender la etapa de experimentación para operar con IA Generativa en un entorno real. Este exclusivo grupo ya no está explorando posibilidades; ha integrado estos modelos en sus flujos de trabajo para agilizar la toma de decisiones y procesar información compleja, convirtiendo lo que para muchos es una novedad, en una ventaja competitiva funcional.
En un mercado donde el inventario pierde valor cada minuto, coexisten organizaciones que gestionan la frescura con algoritmos predictivos junto a otras que dependen de procesos manuales, revelando un ecosistema que avanza a dos velocidades muy marcadas.
Los obstáculos para la digitalización en el sector de alimentos cambian drásticamente según la escala de la organización. Cada etapa de crecimiento presenta una fricción particular que requiere soluciones distintas.
Para este segmento, la Falta de presupuesto ocupa el primer lugar. Estas compañías suelen tener la agilidad necesaria para adoptar nuevas tecnologías, pero la prioridad recae en mantener la liquidez operativa. Su camino hacia la digitalización depende de encontrar herramientas accesibles que permitan profesionalizar la gestión sin comprometer el flujo de caja.
Estas organizaciones atraviesan una fase donde la complejidad operativa muchas veces supera a la planificación. Al señalar la "Falta de visión clara" y los "Silos organizacionales" como sus mayores problemas, muestran una estructura que ha crecido más rápido que su estrategia. Los departamentos comienzan a operar de forma aislada, dificultando la definición de un norte digital unificado.
En este nivel, la restricción deja de ser el capital y pasa a ser la estructura misma. Su mayor dolor son los "Silos organizacionales". La burocracia y la falta de comunicación fluida entre áreas impiden la agilidad. El verdadero reto consiste en la gestión del cambio: alinear a Finanzas, Comercial y Supply Chain para que funcionen como un solo engranaje.
En una industria donde los márgenes son estrechos y el producto perece, los indicadores de desempeño actúan como la brújula financiera de la operación. Según el análisis de los datos, la gestión de la cadena de suministro en 2026 prioriza tres métricas fundamentales para equilibrar la disponibilidad del producto con la eficiencia del capital.
La cadena de suministro en el sector de alimentos vive en una tensión constante entre garantizar el producto en el anaquel y evitar el desperdicio. El estudio identifica los puntos de fricción que impactan directamente en la rentabilidad de las empresas.
Se posiciona como el desafío número uno, señalado por el 56% de los líderes. En la industria de alimentos, un faltante rara vez significa una compra postergada; implica que el consumidor elige a la competencia de inmediato. Asegurar la disponibilidad es la prioridad absoluta para proteger la cuota de mercado y la lealtad del cliente.
Ubicado en segundo lugar (52%), la dificultad para predecir la demanda genera inestabilidad en toda la operación. La falta de precisión sobre cuánto y cuándo abastecer impide una planificación eficiente. En un sector regido por fechas de vencimiento, un pronóstico incorrecto se traduce directamente en merma o en ventas perdidas.
El exceso de inventario (44%) y la obsolescencia de productos (40%) aparecen como retos críticos interconectados. Acumular más mercadería de la necesaria inmoviliza capital de trabajo y aumenta drásticamente el riesgo de pérdidas por vencimiento. Este "costo silencioso" ataca directamente el margen de ganancia de la compañía.
La dependencia de procesos manuales cobra una factura alta. La saturación de trabajo en el procesamiento de datos (44%) refleja una operación lenta. Los equipos dedican gran parte de su tiempo a limpiar información en lugar de analizar estrategias, lo que deriva en errores de decisión dentro de un mercado que exige velocidad.
El tiempo donde la planificación dependía del instinto, datos manuales y procesos de toda la vida está cambiando. Ahora, la urgencia de datos exactos es una prioridad en la agenda para proteger la rentabilidad y la frescura del producto.
Mientras el 60% de las empresas lucha contra la inercia de los procesos manuales y la falta de comunicación entre áreas, un grupo selecto de líderes (12%) ya capitaliza el uso de analítica avanzada para anticiparse al mercado. La diferencia tecnológica impacta directamente en las finanzas; quien pronostica mejor, desperdicia menos y vende más.
En este 2026, la inversión en tecnología debe entenderse como una estrategia para el desarrollo de ventajas competitivas. El objetivo trasciende la disponibilidad del producto; se trata de lograrlo con el menor capital inmovilizado y el mínimo desperdicio posible. En un mercado que castiga la caducidad, la capacidad de los datos te tener mayor exactitud y posibilidades es el nuevo estándar.
Intentar aplicar Inteligencia Artificial sobre procesos desordenados resulta tan ineficaz como gestionar productos perecederos utilizando datos de la semana pasada. Basado en los insights de este estudio, estas son las acciones recomendadas según la etapa de madurez de tu organización:
Tu prioridad se centra en preparar la estructura cultural y operativa para recibir la tecnología. Omitir estos pasos fundamentales suele derivar en inversiones que no llevan a ningún lado.
Ya cuentas con los cimientos. El objetivo ahora cambia: pasa de usar la información para auditar el pasado a utilizarla para moldear el futuro inmediato.
El sector alimentos cambia a un ritmo acelerado. Para liderar, necesitas datos, no suposiciones. Accede a nuestro análisis exclusivo de tendencias y descubre dónde se encuentra tu organización en el mapa de la innovación logística.
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